jueves, 13 de febrero de 2014

Bagaudas




"Ellos ya no han querido ser romanos y, abjurando de su nombre, leyes y religión, se han transformado en bárbaros en medio de las provincias romanas(...). Llamamos rebeldes a aquéllos a quienes hemos forzado a serlo. Porque, finalmente, si han cambiado el ilustre nombre de romanos por el de infame bagaudas, es decir, de ciudadanos del Imperio se han convertido en desertores, no ha sido más que para liberarse de la opresión en que gemían, para evadirse de la tiranía de sus magistrados y de sus gobernadores, insoportables aún a esclavos. Sólo llegaron a estos odiosos extremos cuando no hallaron más recursos para deshacerse de la temible injusticia de los oficiales del Imperio ¿Qué otro partido habían de tomar? Ya no eran romanos pues ya no eran libres; se hicieron bárbaros para conservar su vida..."

Salviano de Marsella, ( Salvianus massiliensis) circa del siglo V d. C.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Bibliografía para leer

Bueno ahí les dejo algo de lectura, deben copiar el link y pegarlo en una nueva página:

DOBB
https://mega.co.nz/#!FIlkwABT!JwWdFWxGjFCXKEKrPU0TgG5FWQYgxuAwl_Ex5yg4j1M

RODNEY  HILTON- La transición del feudalismo al capitalismo
https://mega.co.nz/#!sIFy2YiS!IWJUZ2j5au7BgCJm0u9cUwMVgndMcA9FvRC9ta0vOtU

Aston-Philpin
https://mega.co.nz/#!dBs3lRRY!cbutcnuyqLnliN3-iq0ls1AE0qJ_XtG16lvtpcmICFw

Hilton Rodney- Conflicto de clases y crisis del feudalismo
https://mega.co.nz/#!NQFEXYwR!EwxApAecsnao5LXvYQQVLGBdok89wEeHmvmwzTSy6vM

Le Goff Jaques- La baja edad media

https://mega.co.nz/#!MZ1kHAJa!RFciC0As5MqVhuBbIXr4DAtlAyVavqLzxQ1QDUeEHRc

Valdeavellano- Curso de las instituciones españolas
https://mega.co.nz/#!sI0g2IoR!PNQSt1F8JpF2iw2p8bQDWioe6swSV-XLV3GpIol947Q

Alain Guerreau- El Feudalismo, un horizonte teórico
https://mega.co.nz/#!lU8CFTBK!DiACyWn375ORcWQo9THdLTBq_fp45E5O6mk1ks3yhd0

Anderson P.  -Transiciones de la antigüedad al feudalismo(leer On Line)
http://www.scribd.com/doc/117604070/PA-TAF-opcion-1

Puiggros
https://mega.co.nz/#!RVtQBA5I!aIadYDk93nCBqNXA_gAfq3EMyC4xLPtmmKVeFdPqc18

Puiggros 136-137
https://mega.co.nz/#!4cUhwZCD!EerfG0ja0h2z3nWKk2iPbHsaLfNRt4ii6GwQB4vfCYo

Udaltzova
https://mega.co.nz/#!gJdXBbIQ!bxx5Xmp7TU-rkClkmVZ_LClLlL57HcKm1G8wAq05TBs

Guy- Rev Año Mil
https://mega.co.nz/#!sBlwCRpb!FK8ouifG_oJTzJbUNLcV4lN8NJU5kqQBQ94yeFK7zxk


              Saludos

viernes, 11 de octubre de 2013

La Brujería en el Occidente Medieval Un Análisis desde la Perspectiva de Género



17, 18 y 19 de octubre.

“I JORNADAS NORPATAGONICAS DE EXPERIENCIAS EDUCATIVAS EN CIENCIAS SOCIALES PARA LA ESCUELA SECUNDARIA; II JORNADAS PROVINCIALES DE GEOGRAFÍA, CIENCIAS SOCIALES Y EDUCACIÓN (NQN)”, Res. DESyF N° 1853/13.

Nombre de la mesa: La perspectiva de “géneros” en la investigación en Ciencias Sociales
Coordinadora: Sandra Usabarrena                                        



La Brujería en el Occidente Medieval
Un Análisis desde la Perspectiva de Género





“No, no iré. Porque allí donde está la mujer, se halla el pecado;
Allí donde está el pecado, se halla el demonio;
Y allí donde está el demonio, se halla el infierno.”
San Lugido, Subsidia Hagiographica.

Introducción

                              Cimentado por un vasto imaginario social[1] que responde a un complejo andamiaje, y solo a modo de síntesis,  podría afirmarse que la sociedad feudal, se encontraba dividida en tres estamentos u órdenes claramente delimitados, a saber: los/as que oran, los/as que guerrean y los/as que trabajan la tierra. De modo tal, la civilización feudal, que conoció formas disimiles de expansión y mutación, se caracterizó por inducir una síntesis entre diversos sujetos sociales cuyos componentes étnicos, lingüísticos, culturales y geográficos, no coincidían la más de las veces, posibilitando, retardando o impidiendo el progreso de disímiles formaciones sociales de producción. No obstante, el cristianismo vendría a dar cohesión a todo el Occidente Medieval. Para tal efecto, la Iglesia combatió, en Europa en general y en la Península Ibérica y Francia en particular, a numerosos movimientos que se le oponían, calificándolos como sacrílegos y heréticos. Sin embargo, el punto de inflexión sería el 5 de diciembre de 1484, cuando el Papa Inocencio VIII anunció la bula “Summis desiderantes affectibus” que consideraba la brujería como una herejía y por lo tanto sentaba las bases de una ininterrumpida política eclesiástica de persecuciones por más de tres siglos -hacia las prácticas de hechicería- institucionalizando la guerra contra las mujeres. En este contexto, Ulrich Molitor, circa de 1498, confirmaba la pena capital sobre la secta de las brujas, “ya que por su apostasía y su corrupción, esas mujeres han renegado completamente de Dios y se han entregado al Diablo[2]”. Varios pasajes bíblicos, se encaminaban en esa dirección, pero ninguno de forma más precisa que Éxodo 22.18; No dejarás que la bruja viva.
Así, la sociedad medieval acentuó la dominación masculina a través de la doctrina moral cristiana, como una forma ontológica, de menospreciar a la mujer, al aseverar la clasificación del sexo femenino como secundario, débil y por lo tanto propenso a las tentaciones demoniacas, imponiendo al mismo tiempo, las convenciones androcráticas heredadas del derecho romano y también arraigadas en las tradiciones germánicas. Al decir de Iris Marion Young, los grupos que gozan de estos privilegios -en nuestro caso la Iglesia y la Caballería Feudal ambos estamentos dominados por el sexo masculino- se comportan como si tuvieran derecho a hablar y ser escuchados, y los demás integrantes de una sociedad, los tratan como si tuvieran ese derecho y por último, disponen de los recursos materiales, personales y organizativos que les permite mantener ese privilegio[3].
El extenso y tumultuoso período que va desde el siglo  XV hasta el siglo XVII, ha ganado relevancia entre los debates historiográficos de los últimos años, pues se advierte, como  punto cardinal de una lenta transición hacia la modernidad acaecida en la Europa Occidental. Será precisamente, durante esta etapa, cuando el fenómeno de la brujería tendrá su pináculo. Pues aparece enérgicamente, en las mentalidades de la época, la necesidad de romper los lazos que la atan a la antigüedad. De modo tal, terminar con aquellas prácticas que escapaban al control de las autoridades y del nuevo orden que se estaba gestando, sería la prioridad de la autoridad eclesiástica vía El Tribunal del Santo Oficio, es decir La Inquisición. En este contexto, la categoría mujer se incorpora a la sociedad medieval en forma diferencial y con fortísimos ánimos de exclusión, pues no han sido totalmente incorporadas en lo humano[4].
De tal manera, el presente trabajo intentará dar cuenta sobre los principales elementos del fenómeno de la Brujería en el occidente europeo. Más precisamente, aquellos que se refieren a la intervención sobre el cuerpo de los/las sujetos acusados y acusadas de practicar la hechicería y de realizar pactos con Lucifer. Es importante,  resaltar que las primeras víctimas de inculpaciones sobre Brujería serán mujeres, y que buena parte de la violencia ejercida se cometió sobre ancianas que sin duda eran inocentes. Esto nos obliga a indagar al respecto; ¿por qué es la mujer el principal objetivo de esta persecución? No se pretende, sin embargo, llegar a responder acabada y definitivamente este interrogante, empero anhelamos sí generar un punto de partida para futuras investigaciones sobre el tema en cuestión.


[1] Compartimos la línea de pensamiento de  Jorge Belinsky, en su: Aproximación indirecta: Lo imaginario en la perspectiva de Jacques Le Goff. De tal forma, lo imaginario puede definirse como conjunto de representaciones y referencias —en gran medida inconscientes— a través de las cuales una colectividad (una sociedad, una cultura) se percibe, se piensa e incluso se sueña, y obtiene de este modo una imagen de sí misma que da cuenta de su coherencia y hace posible su funcionamiento.

[2] Véase: Ulrich Molitor, Des Sorciers et Devineresses, 1489, p 81.


[3] YOUNG, Iris Marion, “Vida Política y Diferencia de Grupo”, en: CASTELLS, Carme, (Comp.), Perspectivas feministas en teoría política, Barcelona, Paidós, 1996, p. 112.


[4] Véase: BUTLER, Judith, Deshacer el Género, Barcelona, Paidós, 2006, p. 63.

Lic. Cammarota Fernando
Universidad Nacional del Comahue
Facultad de Humanidades
Centro de Estudios Clásicos y Medievales

sábado, 3 de agosto de 2013

XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia 2 al 5 de octubre de 2013




Un extracto de lo que estaremos presentando en septiembre próximo en Mendoza, "El ideal del caballero medieval, en las obra de Geoffrey de Monmouth y de Chrétien de Troyes, siglo XII"
       anhelamos verlos ahí:
Portador de una conducta dual: material e ideal, por un lado, pero al mismo tiempo, profundamente espiritual; la imagen del Caballero medieval requería un compromiso que sobre-determinan su oficio; era en gran medida un sempiterno peregrino. San Agustín había insistido en ese propósito:

Un hombre es responsable de su propia familia (…) Aquí es donde empieza la paz doméstica, la ordenada armonía en torno a dar y obedecer órdenes entre aquellos que están preocupados por los intereses de los otros; así, el marido da órdenes a la esposa, los padres a los hijos, los señores a los siervos (…) Pero en hogar del hombre justo que vive de acuerdo con la fe y se encuentra todavía en peregrinaje, lejos de la Ciudad de Dios, incluso los que dan órdenes son los siervos de aquellos a quienes parecen dominar. La razón es que no dan órdenes por ansia de dominio, sino por una obligada preocupación por los intereses de los otros, no por el orgullo de tener preeminencia sobre los demás, sino por compasión al cuidar de ellos. (SAN AGUSTÍN, 1942: 681).
El ser nombrado caballero, era sin lugar a dudas, un acontecimiento religioso de significativa trascendencia. Juramentar sobre las reliquias de tal o cual santo, generaba un lazo indisoluble con las potencias invisibles que en última instancia lo controlaban todo. Este vínculo que amalgamaba a la caballería toda, y que daba su especificidad por sobre los otros estamentos del complejo entramado social vigente. Encontraba su punto culmine en las palabras de San Bernardo de Claraval , “Si, un nuevo género de milicia ha nacido, desconocido en los siglos pasados, destinados a pelear sin tregua un doble combate contra la carne y la sangre, y contra los espíritus malignos que pueblan el aire[1]
                   Lic. Fernando, Cammarota.

                   Prof. Felipe, Stelzer.
                 




[1] San Bernardo de Claraval, De la loa a la nueva milicia, Barcelona, Índigo, 2002, p. 21.